
Una situación complicada se vivió sobre la Ruta Nacional 51, a la altura de El Mollar, a pocos kilómetros de Campo Quijano, donde una gran cantidad de vehículos quedó varada por un alud de barro, piedras y sedimentos que cortó la calzada en ambos sentidos.
El derrumbe se produjo como consecuencia directa de las intensas lluvias registradas en las últimas horas tanto en el Valle de Lerma como en la Quebrada del Toro. La persistencia de las precipitaciones saturó el suelo en zonas de montaña, provocó inestabilidad en las laderas y terminó generando el desprendimiento de material sobre la ruta.
Durante la madrugada y la mañana, la acumulación de agua fue constante. La combinación de lluvias sostenidas, escurrimientos desde sectores altos y terrenos ya cargados por precipitaciones previas derivó en el deslizamiento que cubrió la cinta asfáltica y dejó a conductores imposibilitados de avanzar.
La Ruta 51 es un corredor estratégico, por lo que cada interrupción impacta de lleno en el tránsito particular, el transporte de cargas y la actividad minera de la zona.
En el mismo contexto de inestabilidad, se indicó que en las 48 horas previas se registraron más de 60 milímetros en la ciudad de Salta, mientras que en áreas serranas las lluvias suelen ser aún más intensas, aumentando el riesgo de derrumbes y crecidas repentinas.
Con el correr de las horas, tras el trabajo de maquinaria vial y personal especializado, la calzada fue finalmente despejada y el tránsito quedó restablecido con normalidad en el sector afectado.
De todos modos, ante jornadas de lluvia, recomiendan circular con extrema precaución por rutas de montaña y mantenerse atentos a posibles nuevos derrumbes o acumulación de material.
