Recientemente la Cámara Federal ratificó a la jueza Mariela Giménez al frente de la causa. La magistrada había intentado apartarse alegando “violencia moral”, después de que sus superiores revocaran el sobreseimiento que le había otorgado al camionero Héctor Romero por considerarlo prematuro.
Con la continuidad de la jueza confirmada, la Justicia ordenó nuevas pericias técnicas para reconstruir la logística y los tiempos de Romero el día que desapareció la diseñadora.
Los estudios buscarán determinar si el camión realmente pudo haber frenado donde él dijo y si los tiempos de viaje coinciden con su relato.
El expediente se encamina a producir pruebas técnicas que podrían ser determinantes para el futuro del único sospechoso.
Además, se citó a especialistas que participaron en los rastrillajes con perros en 2013 para que amplíen sus informes y se renueve el peritaje de distancia, velocidad y frenado, considerando el estado de la ruta en 2011.
Actualmente, Romero está imputado por homicidio calificado por alevosía, aunque no se encuentra detenido ni bajo medidas de restricción. “Todos estos elementos conducen a que ya debería haber un procesamiento. Estamos trabajando en eso”, aseguraron los investigadores.
Los elementos de la fiscalía para acusar al camionero
Falta de colaboración: Romero nunca se acercó a declarar por voluntad propia, pese a la repercusión del caso.
Testimonios falsos: abogados y allegados al camionero aportaron coartadas y relatos que, según el análisis de antenas de telefonía, resultaron ser falsos.
Encubrimiento empresarial: el empleador de Romero, Miguel Segura, habría presentado documentación irregular y remitos antedatados para cubrirlo.
Intervenciones telefónicas: se registraron diálogos incriminatorios, como el hermano de Romero diciendo “lo hecho, hecho está” y el propio Romero instruyendo a testigos sobre qué declarar.
Fallas en peritajes anteriores: se cuestionó la reconstrucción del viaje en camión y el accionar de los perros rastreadores, que no fue debidamente interpretado.
Un caso que marcó a una familia y a todo un país
María Cash tenía 29 años cuando desapareció. Había viajado a Jujuy para vender la ropa que diseñaba y su último contacto con la familia fue el 8 de julio de 2011.
Después de 15 años la investigación sigue abierta y, con las nuevas pruebas, la Justicia busca dar un paso decisivo para esclarecer uno de los mayores enigmas judiciales de la Argentina. “María Cash merece que se sepa la verdad”, concluyeron los investigadores.
