El presidente parece estar convencido de que la decisión de sacar a Manuel Adorni como vocero debe ser tomada por los aliados y los dialoguistas como un gesto de buena voluntad, a la espera de que el juez Ariel Lijo decida si lo procesa o no en base a la investigación del fiscal Gerardo Pollicita.

Y que, por lo tanto, deben colaborar para evitar que, en el Senado, la oposición consiga el próximo jueves los votos para ir por la interpelación, como puerta de entrada a la moción de censura que derivará en la salida del jefe de gabinete del gobierno nacional.

La senadora Patricia Bullrich tomó la decisión de Javier Milei como un gesto importante, aunque considera que se quedó a mitad de camino y que debe pedirle la renuncia a Adorni en lo inmediato.

De todas maneras, Bullrich no sacará los pies del plato y se alineará con el pedido de Milei para tratar de que se dilate en el Senado una decisión sobre Milei, sobre todo porque se necesita la mayoría de la Cámara alta para habilitar la interpelación de Adorni el 2 de julio cuando se presenta para dar su informe de gestión como jefe de Gabinete.

Ahora, Bullrich planteó la necesidad de volver a convocar a la comisión de Labor Parlamentaria para corregir el acta donde se acordó votar la interpelación de Adorni por considerar que se debe dejar bien en claro que se necesitarán los dos tercios de los votos para habilitar su tratamiento sobre tablas.