Cientos de personas heridas están siendo atendidas en Caracas tras haber sido trasladadas en las últimas horas desde el estado La Guaira, donde el sistema sanitario colapsó debido a los terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 registrados el miércoles en Venezuela.

Las áreas de emergencia y zonas de espera de los hospitales Dr. Miguel Pérez Carreño, Periférico de Catia, José María Vargas y Domingo Luciani estaban repletas de familiares y conocidos aguardaban por información sobre el estado de sus allegados que sobrevivieron a esta tragedia que enfrenta la entidad.

En estos centros de salud, en donde también están siendo atendidas víctimas de Caracas, la colaboración civil ha sido fundamental en medio de la crisis porque muchos acudían este jueves para entregar donaciones de comida, jugos, agua e insumos médicos que suelen escasear.

A pesar del alto número de ingresos que mantiene al límite a los centros de salud, familias consultadas coincidieron en que los pacientes han recibido asistencia y que han contado con los insumos necesarios para su atención.

En las fachadas de los hospitales se publicaron listas con los nombres de las personas remitidas desde la entidad costera, lo que facilitaba su ubicación. También había fotografías de algunas personas que, casi 48 horas después de los terremotos, seguían desaparecidas.

Entre los insumos que con mayor urgencia se están recibiendo en este hospital se encuentran aquellos destinados a los servicios de traumatología y cirugía, como dipirona, ketoprofeno y diclofenac. “En su mayoría, los pacientes vienen fracturados”, detalló una fuente médica.

El Periférico de Catia es el primer punto de contención habilitado en la capital para recibir a los heridos provenientes de La Guaira debido a su ubicación. “Nos han traído bastantes colaboraciones y donaciones; hemos tenido mucha ayuda con la comida e insumos”, declaró la trabajadora.

En un recorrido realizado el miércoles, El Nacional constató que, pasadas 20 horas de la tragedia, los habitantes de La Guaira aún no habían recibido asistencia oportuna por parte del Estado y, ante la escasa presencia de funcionarios de rescate, fueron los propios familiares, vecinos y voluntarios quienes comenzaron a remover los escombros con sus manos y cualquier tipo de herramienta disponible.

Aunque los esfuerzos resultaban insuficientes ante la magnitud y complejidad del desastre, permitieron rescatar a las primeras personas con vida, así como recuperar cuerpos de fallecidos.