Un equipo argentino obtuvo el primer lugar en una de las pruebas técnicas de la RoboCup 2026, el Mundial de Robótica realizado del 2 al 6 de julio en Incheon, Corea del Sur. El logro fue conseguido por Low Battery Messi, integrado por María Virginia Viollaz y Elías Cordero, dos estudiantes de 18 años del Instituto de Innovación y Tecnología Aplicada de Salta.
La dupla ganó el Desafío Técnico de la categoría Major Soccer – Small Size League, una de las competencias más exigentes de robótica aplicada al fútbol autónomo. El resultado tuvo un valor especial para la delegación nacional: fue la primera participación argentina en esa categoría y terminó con un primer puesto mundial.
El desafío exigía que un robot detectara la pelota mediante visión artificial, interpretara la jugada en tiempo real, se desplazara por la cancha de forma autónoma y completara la acción con un gol, sin intervención humana.
Cómo fue el desafío que ganó el equipo argentino
La prueba reunió tecnologías de dos categorías distintas. Un robot de la Major Soccer – Small Size League iniciaba la jugada con una secuencia de pases. Luego, el robot del equipo argentino debía detectar la pelota, moverse en una cancha más grande que la habitual y definir la acción.
El reto técnico obligó a adaptar algoritmos, sistemas de navegación y mecanismos de percepción para un entorno distinto al de entrenamiento. El robot debía funcionar en una cancha de mayores, con una pelota diferente y en una competencia con múltiples equipos operando al mismo tiempo.
“Fue muy exigente. Tuvimos que adaptar nuestro robot para una cancha mucho más grande que la que utilizamos habitualmente, trabajar con una pelota diferente, detectable mediante visión artificial gracias a la emisión de infrarrojos, y lograr una comunicación estable entre los robots en un entorno donde había decenas de equipos compitiendo al mismo tiempo, lo que generaba interferencias”, explicó Elías Cordero.
María Virginia Viollaz también destacó la complejidad de la prueba: “Este desafío unía a un equipo de la liga de mayores con un equipo Junior. Trabajamos junto a un grupo de Estados Unidos que lleva más de 15 años desarrollando esta tecnología. Nuestro principal obstáculo fue lograr que ambos robots pudieran comunicarse entre sí, y que el nuestro pueda desplazarse de manera completamente autónoma en una cancha mucho más exigente que aquella para la que había sido diseñado originalmente y completar la jugada convirtiendo el gol”.
La estudiante agregó: “Para nosotros fue una prueba enorme. Pudimos lograrlo gracias al trabajo de muchas horas y también al enorme aprendizaje que nos brindó el equipo estadounidense, que compartió con nosotros su experiencia de manera muy generosa”.
Inteligencia artificial, sensores y un robot creado en Salta
Detrás del primer puesto hubo meses de desarrollo. Los estudiantes diseñaron y construyeron su propio robot con herramientas de inteligencia artificial aplicadas al software, al diseño electrónico y a la ingeniería mecánica.
El sistema incorporó placas PCB diseñadas por el equipo, sensores láser Time of Flight de múltiples zonas, giroscopios, 32 sensores de luz, sensores ópticos de desplazamiento similares a los de un mouse, comunicación inalámbrica entre robots y cámaras con inteligencia artificial para detectar y seguir la pelota en tiempo real. Con esa información, el robot podía tomar decisiones por sí mismo: localizar la pelota, calcular su trayectoria, moverse con precisión y ejecutar la acción necesaria en fracciones de segundo.
Durante la preparación, los estudiantes contaron con el acompañamiento de Enzo Juárez, su profesor de robótica, quien es un apasionado del fútbol. “Junto a él fuimos analizando distintas estrategias de juego para encontrar la mejor manera de que el robot resolviera la jugada y pudiera convertir el gol. Ese acompañamiento fue muy importante para llegar con confianza al desafío”, señaló Cordero.
“No sabíamos que habíamos ganado”
Low Battery Messi llegó a Corea con el objetivo de aprender y sumar experiencia frente a equipos con años de desarrollo en fútbol autónomo. El nombre del equipo nació como una broma interna por tratarse del debut argentino en la categoría.
El resultado sorprendió incluso a sus protagonistas. “Lo más asombroso fue que no sabíamos que habíamos ganado. La organización del desafío no iba publicando los resultados y recién durante la ceremonia de premiación escuchamos el nombre de nuestro equipo. Ese momento fue una emoción inmensa. No lo esperábamos. Era nuestra primera participación en esta categoría y competir junto a equipos con tanta trayectoria ya era un desafío enorme. Escuchar que Argentina había obtenido el primer lugar fue algo inolvidable”, relató Viollaz.
