El operativo realizado ayer marca, sin dudas, un antes y un después. Todo indica que será el primero de varios despliegues de Gendarmería y otras fuerzas federales en la ciudad de Salta, en el marco de la lucha contra el contrabando y la comercialización de mercadería irregular.

La medida, largamente reclamada por distintos sectores, dejó una sensación clara: ya no se puede hacer cualquier cosa sin control. Y ese mensaje empezó a bajar con fuerza en un mercado donde, durante años, muchas prácticas se naturalizaron.

Si bien el contrabando es un delito federal —y por eso la intervención corresponde a fuerzas nacionales—, su impacto golpea de lleno a las arcas provinciales y municipales. Menos control es menos recaudación, y eso se traduce directamente en menos recursos para obras y servicios.

El procedimiento comenzó en el local “Divinas”, ubicado sobre calle Esteco, entre San Martín y Mendoza, y se extendió a otras dos sucursales y tres domicilios particulares. En todos los casos, se detectaron bolsones de ropa, una modalidad ampliamente conocida en el rubro: mercadería que ingresa por frontera sin pasar por Aduana.

Aunque la propietaria presentó algún tipo de facturación, ésta al parecer se limitaba al rubro calzado. En el sector textil, quienes conocen el circuito saben que la ropa en bolsones suele ser sinónimo de ingreso irregular, sin controles ni pago de tributos. Es la misma que se venda en las ferias americanas.

Desde el comercio formal venían reclamando este tipo de intervenciones desde hace tiempo. Y el argumento es simple: el que pierde no es solo el comerciante que cumple, pierde toda la sociedad.