Después del juicio oral, la Justicia salteña condenó a Víctor y Gonzalo Salvatierra a la pena de prisión perpetua por el brutal asesinato de Pablo César Almaraz, el puestero rural de 41 años que fue hallado decapitado y con las manos atadas en cercanías de la ruta nacional 34, entre Pichanal y Colonia Santa Rosa.

El fallo fue dado a conocer este lunes por el Tribunal integrado por los jueces Norma Roxana Palomo, Mario Maldonado y Fabián Fayos.

Los condenaron por homicidio doblemente calificado

Los magistrados encontraron a los hermanos Salvatierra culpables como coautores del delito de homicidio doblemente calificado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas, uno de los delitos más graves contemplados por el Código Penal argentino.

Como consecuencia, ambos cumplirán prisión perpetua en la Unidad Carcelaria N.º 3 de Orán y deberán ser incorporados al Banco de Datos Genéticos.

Un tercer acusado fue absuelto

En el mismo juicio también era juzgado un tercer imputado, de 39 años. Sin embargo, el Tribunal resolvió absolverlo por el beneficio de la duda y ordenó su inmediata libertad.

La Justicia condenó a prisión perpetua a dos hermanos por el brutal asesinato del puestero rural Pablo César Almaraz, hallado decapitado y con las manos atadas en 2022. Un tercer acusado fue absuelto por el beneficio de la duda y recuperó la libertad.

Durante los alegatos finales, la fiscal penal de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas de Orán, María Soledad Filtrín Cuezzo, había solicitado prisión perpetua para los tres acusados, postura que también fue acompañada por la querella.

Un crimen que conmocionó al norte salteño

El homicidio ocurrió el 1 de octubre de 2022, cuando un llamado al Sistema de Emergencias 911 alertó sobre la presencia de un cuerpo a un costado de la ruta nacional 34.

Al llegar al lugar, los investigadores encontraron sin vida a Pablo César Almaraz, un puestero rural de 41 años.

La escena conmocionó a la comunidad: la víctima había sido decapitada y tenía las manos atadas, lo que dio inicio a una compleja investigación que culminó con el juicio y la condena de los dos responsables.

La Fiscalía sostuvo la acusación hasta el final

Durante todo el proceso judicial, la fiscal María Soledad Filtrín Cuezzo sostuvo que el crimen había sido cometido de manera premeditada y con extrema violencia.

Tras escuchar las últimas palabras de los imputados, el Tribunal pasó a deliberar y finalmente dictó la sentencia que impone la máxima pena prevista por la legislación argentina para los dos hermanos condenados.