El Gobierno pone en pausa el tratamiento de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada en Diputados y prioriza la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y los cambios en Inocencia Fiscal para una sesión que ya proyecta realizar el 26 de agosto. En la Casa Rosada quieren evitar que las distintas iniciativas se mezclen en una misma negociación y compliquen la aprobación de los proyectos que Javier Milei considera centrales.
“No es la idea acelerar Propiedad Privada ahora”, expresan en Nación. La posición oficial es dejar transcurrir el impacto político de la discusión en el Senado y concentrar durante las próximas semanas los contactos con los bloques dialoguistas en los dos proyectos económicos.
El criterio responde directamente a una prioridad presidencial. “Ahora hay que sacar lo que más le importa al Presidente”, agregan fuentes del Ejecutivo. Milei ubicó la modificación del Banco Central en el centro de la segunda etapa de su programa y la presentó por cadena nacional como una de las principales reformas institucionales de su gestión.
La mesa política terminará de definir la estrategia en su próxima reunión. Allí se resolverá el temario definitivo del 26 de agosto, el ritmo de las reuniones de comisión y el momento en el que el oficialismo volverá a activar Propiedad Privada en la Cámara baja.
La decisión se tomó después de una negociación especialmente conflictiva en el Senado. El proyecto de Propiedad Privada atravesó cuatro postergaciones, múltiples modificaciones y llegó a acumular 17 versiones antes de obtener la media sanción. Finalmente, fue aprobado por 37 votos contra 33, luego de que el oficialismo retirara los capítulos sobre extranjerización de tierras y Manejo del Fuego.
Ese recorrido encendió alarmas dentro de Balcarce 50 en tres planos: la discusión pública, la negociación con los gobernadores y la coordinación interna. En distintos despachos reconocen que el Gobierno perdió el control de la conversación sobre la venta de tierras a extranjeros y que el rechazo terminó alcanzando a actores que inicialmente no formaban parte de la oposición política tradicional.
El frente legislativo también dejó señales de preocupación. Varios gobernadores que habitualmente negocian con el oficialismo hicieron retirar el respaldo de sus senadores al capítulo de tierras y las resistencias provinciales volvieron a aparecer horas después con Manejo del Fuego. La Casa Rosada quiere evitar que esa dinámica se replique sobre el Banco Central, donde necesita conservar una mayoría amplia de aliados.
