El Concejo Deliberante de Cafayate volvió a poner bajo la lupa la rendición de cuentas de la Serenata 2026, el evento más emblemático del calendario local. En la sesión ordinaria N° 11, el eje de la discusión giró en torno al pedido del Departamento Ejecutivo Municipal de extender el plazo para presentar el balance final del festival, realizado en febrero.
El argumento oficial se sostiene en la demora de los patrocinadores en remitir las liquidaciones de aportes y gastos. Sin embargo, lejos de calmar las aguas, el planteo encendió cuestionamientos en el recinto y abrió un debate que mezcla números, tiempos administrativos y, sobre todo, desconfianza política. El concejal Gastón Ceconi fue uno de los más duros al rechazar la solicitud. “Ya llevamos 60 días y no se puede realizar el cobro todavía de algunas tarjetas”, advirtió, al poner en duda la justificación vinculada a los plazos de acreditación de pagos. Según explicó, esos tiempos suelen oscilar entre 10 y 24 días, muy por debajo del período transcurrido.
En la misma línea, apuntó contra la situación de los patrocinadores: “Me llama la atención que hasta el día de la fecha se siga cobrando el sponsor”, sostuvo, dejando entrever posibles incumplimientos por parte de algunas empresas. En ese sentido, planteó que el Ejecutivo debería avanzar con intimaciones formales para regularizar esos pagos. La discusión no se limitó a los plazos. Ceconi recordó además la existencia de una ordenanza previa que regula el destino específico de los fondos de la Serenata, impulsada por él mismo, y remarcó que el Concejo debería estar debatiendo ya el uso de esos recursos. “Se debe decidir en este cuerpo qué se hace con ese dinero, ya sea la compra de un camión o una traffic para el municipio”, planteó.
Mientras el Ejecutivo solicitó una prórroga de 10 días hábiles, desde el Concejo la respuesta fue mucho más exigente: un plazo de apenas 24 horas para la presentación de la documentación. La diferencia no es menor y anticipa un posible conflicto institucional si no hay acuerdo en los tiempos. Desde otro sector político, la concejal de La Libertad Avanza, Olivia Carnisel, también cuestionó la demora, aunque con un enfoque más estructural. Consideró que el plazo actual de 60 días para rendir cuentas “es excesivo y atenta contra la transparencia”, y anunció la presentación de un proyecto para reducirlo a 25 días. “El objetivo es que los vecinos accedan más rápido a la información sobre gastos e ingresos”, explicó. El planteo fue respaldado por el contador Gustavo Lamas, quien remarcó la necesidad de agilizar los mecanismos de control. Si prospera, la iniciativa modificaría la ordenanza vigente y obligaría al Ejecutivo a rendir cuentas en menos de un mes en futuras ediciones.
En paralelo, comenzaron a emerger datos que agregan otra capa de complejidad al análisis financiero del evento. El contador José López reconoció que el bono lanzado para la Serenata tuvo un desempeño por debajo de lo esperado: apenas se comercializó el 30% del total. Entre los factores, mencionó la falta de promoción como uno de los principales condicionantes. El escenario, entonces, no es precisamente prolijo. Atrasos en la rendición, ingresos por debajo de lo previsto y tensiones políticas configuran un cuadro que obliga a mirar con más atención cómo se administran los recursos de la principal fiesta de Cafayate.
Cuando hay dinero de un evento de tanta convocatoria, calidad y repercusión, plazos que no cierran y explicaciones que hacen ruido, la política deja de ser técnica y se vuelve un deporte de sospechas. Y en Cafayate, la Serenata no solo deja música: también deja otra vez preguntas.
