Padres de Emanuel Aguirre, uno de los operarios fallecidos en Rivadavia, aseguran que “no fue un accidente” y denuncian falta de seguridad, equipamiento y responsabilidad de la empresa.
La muerte de dos operarios en Rivadavia Banda Sur sigue generando conmoción y fuertes cuestionamientos. Miguel y Carmen, padres de Emanuel Aguirre —uno de los trabajadores fallecidos—, apuntaron directamente contra la empresa y aseguraron que lo ocurrido “no fue un accidente”.
“Para nosotros no fue un accidente, alguien dio la orden de que ingresaran. Mi hijo fue el primero en bajar, se descompuso y su compañero intentó rescatarlo. Se demoraron mucho y ya estaba muerto”, expresó su padre, visiblemente afectado.
Según denunciaron, los trabajadores no contaban con las condiciones mínimas de seguridad para realizar este tipo de tareas. “Estos trabajos son frecuentes, pero con poca inversión. Es responsabilidad de la empresa, no estaban bien equipados. Si hubieran tenido arneses, esto no habría pasado”, sostuvo.
El hombre relató además que, al llegar al lugar, su hijo ya había sido retirado sin vida y presentaba restos cloacales en todo el cuerpo. “Ocurrió cerca de las 19 y a mí me avisaron recién a la 1 de la madrugada. Nadie de la empresa me llamó”, agregó la madre, quien también cuestionó el comunicado oficial.
Ambos coincidieron en que el pozo presentaba condiciones extremas. “Tenían que destrancar un pozo que estaba al límite, con un líquido oscuro, como petróleo. Es evidente que los gases los envenenaron”, señalaron.
Los padres también denunciaron la precariedad con la que trabajaban los operarios: “No tenían elementos de seguridad, ni arneses. Mi hijo se compraba sus propios cinturones y venía a pedirme herramientas. Muchas veces nosotros mismos les prestábamos cosas a la empresa”, afirmaron.
Además, indicaron que las tareas se realizaban de manera manual, pese a que existen maquinarias para evitar este tipo de riesgos. “El pozo tenía unos 8 metros de profundidad. Todo era muy precario. En el peritaje no encontraron máscaras”, remarcaron.
Finalmente, el padre contó que recibió un llamado del responsable operativo de la zona para darle las condolencias: “¿De qué me sirve si mi hijo está muerto? Ellos son los culpables”.
La familia exige justicia y una investigación profunda para determinar responsabilidades en una tragedia que, aseguran, pudo haberse evitado.
