Las imágenes comenzaron a repetirse en las últimas horas en el norte salteño: vehículos y personas esperando para abastecerse de combustible en estaciones de servicio ubicadas sobre la Ruta Nacional 50, en un contexto marcado por la llegada de compradores procedentes de Bermejo, Bolivia.

Distintos medios locales difundieron registros de las filas y señalaron que residentes del vecino país cruzan hacia Argentina para cargar combustible ante las dificultades de abastecimiento que atraviesan del otro lado de la frontera.

Una de las situaciones fue registrada en una estación YPF de Aguas Blancas, donde desde el sector de despacho indicaron que no existen restricciones para la venta, aunque se intenta priorizar la atención de los vecinos de la localidad.

También se reportaron esperas vinculadas con la compra de combustible en bidones, una modalidad que, según el testimonio de vecinos difundido por medios de la zona, estaría generando mayores demoras para quienes necesitan cargar en las estaciones de la Ruta 50.

El movimiento provocó además un reclamo entre residentes argentinos, que comenzaron a pedir “reciprocidad” en la frontera.

“No pedimos que nos regalen nada. Queremos reciprocidad”, expresaron vecinos de Aguas Blancas.

El planteo parte de que muchos habitantes de esa localidad cruzan habitualmente hacia Bermejo para adquirir productos como gas envasado, carnes y verduras. En ese marco, solicitan que exista un tratamiento similar para quienes viven de ambos lados de la frontera.

Los vecinos también reclamaron que la Naval 3 no retire mercadería comestible a residentes de Aguas Blancas que regresan desde Bolivia con productos adquiridos allí.

Otro de los cuestionamientos difundidos apunta a las diferencias que, según sostienen los propios vecinos, existirían entre las condiciones para acceder al combustible en ambos países. Mientras remarcan que en Argentina no existirían restricciones generales para impedir la venta a ciudadanos bolivianos, aseguran que del otro lado se aplican controles y limitaciones.

Por ahora, el reclamo se expresa principalmente a través de vecinos y publicaciones de medios locales, mientras las filas en los surtidores de la frontera vuelven a convertirse en una de las imágenes del día.