El gobierno de Javier Milei pone en el centro de la discusión el futuro de los biocombustibles en Argentina y avanza con un proyecto que podría modificar profundamente el mercado automotor y energético del país. La iniciativa contempla la posibilidad de habilitar masivamente vehículos con motores “flex fuel”, capaces de funcionar con mezclas elevadas de bioetanol e incluso con etanol puro, tal como ocurre desde hace años en Brasil.

La propuesta forma parte del nuevo proyecto de ley de biocombustibles enviado al Senado y ya comenzó a generar expectativas en provincias productoras como Salta, donde la industria azucarera y la producción de bioetanol aparecen como sectores estratégicos para la economía regional.

Actualmente, en Argentina las naftas contienen un corte obligatorio de bioetanol del 12%, mientras que el nuevo esquema impulsado por el oficialismo busca elevar progresivamente esos porcentajes y habilitar un sistema mucho más flexible para la utilización de combustibles renovables.

El avance del proyecto genera especial atención en Salta debido al peso histórico que tiene la producción de bioetanol derivado de la caña de azúcar.

La provincia integra junto a Jujuy y Tucumán uno de los principales polos sucroalcoholeros del país y desde hace años reclama una ampliación de los porcentajes de mezcla obligatoria para garantizar mayor demanda interna y nuevas inversiones industriales.

En paralelo, Córdoba se consolidó como el principal productor de bioetanol elaborado a partir de maíz, mientras que Santa Fe concentra gran parte de la capacidad instalada de biodiésel.

El nuevo esquema impulsado por la Casa Rosada podría significar un fuerte estímulo para las economías regionales, especialmente en un contexto de caída de la actividad y presión sobre los costos productivos.

Dentro del oficialismo consideran que el modelo brasileño aparece como el principal ejemplo a seguir.

Brasil logró construir una enorme industria vinculada al etanol y se convirtió en uno de los mayores productores mundiales de biocombustibles. El sistema permitió reducir parte de la dependencia petrolera y generar un fuerte entramado industrial y agrícola alrededor de la caña de azúcar.

Ahora, el Gobierno argentino busca avanzar hacia una matriz energética con mayor presencia de energías renovables y menor dependencia de las importaciones de combustibles fósiles.