La investigación por el crimen de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, atraviesa una etapa decisiva. Luego del hallazgo de los restos y la detención de Claudio Barrelier, el foco de la causa se centra en el trabajo forense y una serie de peritajes que podrían redefinir el rumbo del expediente.
La principal expectativa de la fiscalía encabezada por Raúl Garzón está puesta en los resultados de la autopsia. Los estudios permitirán establecer no solo la causa exacta de muerte, sino también reconstruir qué ocurrió durante las horas posteriores a la desaparición de la adolescente y determinar si el único imputado actuó solo o contó con algún tipo de colaboración.
Los peritos intentan determinar en primer lugar cómo murió Agostina. Esa conclusión será clave para definir si se trató de un homicidio cometido mediante asfixia, golpes, heridas cortantes, intoxicación u otro mecanismo que todavía permanece bajo análisis.
Además, los estudios forenses podrían aportar datos sobre el momento aproximado de la muerte. Hasta ahora, la hipótesis de los investigadores ubica el crimen entre la noche del sábado 23 de mayo y las primeras horas del domingo 24. La autopsia deberá confirmar o descartar esa línea temporal.
Otro de los aspectos centrales es la búsqueda de evidencias compatibles con una agresión sexual. Los especialistas trabajan sobre muestras biológicas y rastros que podrían establecer si existió abuso previo a la muerte o durante las horas posteriores.
Los forenses también intentan reconstruir la secuencia de lesiones. La presencia de heridas defensivas, golpes previos o lesiones producidas después de la muerte podría aportar información sobre la dinámica del crimen y sobre la posible participación de más personas.
