
El casamiento privado celebrado en la Quebrada de las Conchas sigue generando polémica tras difundirse imágenes de una fiesta con DJ y estructuras montadas en plena reserva natural protegida, con el evento ahora bajo la sospecha de ilegalidad, ya que habría utilizado documentación apócrifa para evadir las estrictas normativas ambientales que rigen en los Valles Calchaquíes.
En ese contexto, la antropóloga y especialista del Conicet, Rossana Ledesma, advirtió que estas intervenciones rompen la armonía de un ecosistema que es patrimonio de todos los salteños. «Hay que analizar qué acciones se van a desarrollar y qué impacto pueden tener, para determinar si son viables o no», explicó.
Ledesma remarcó que cualquier actividad en áreas protegidas debe ser evaluada estrictamente por la autoridad ambiental antes de su ejecución. «Cualquier alteración puede generar efectos en cadena, afectando no solo el entorno natural sino también las dinámicas sociales», señaló sobre el delicado equilibrio de la reserva.
Dicho esto, señaló que uno de los puntos de mayor preocupación es cómo el uso de luces y música potente altera de forma inmediata el comportamiento de la fauna local. «Especies como los zorros ya se ven afectadas por la circulación vehicular, por lo que eventos de gran magnitud podrían agravar esa situación», detalló la especialista.
La experta subrayó que la Quebrada de las Conchas posee un valor que trasciende lo paisajístico para integrar dimensiones ambientales y culturales profundas. «Actividades sin control pueden romper ese equilibrio y generar consecuencias difíciles de revertir», advirtió Ledesma sobre el riesgo de autorizar eventos masivos sin rigor científico.
Finalmente, la investigadora insistió en que la preservación de estas áreas es una responsabilidad clave para garantizar el disfrute de las futuras generaciones. «El uso de luces y ruidos potentes en una zona protegida rompe la armonía de un ecosistema complejo», concluyó sobre los daños derivados del festejo VIP.
