El femicidio de Vanesa García es el tercero hecho de violencia extrema que se comete contra una mujer en lo que va del año, visibilizando una problemática que aqueja a Salta.

Claudia Bañagasta presidenta de la fundación Preparatorio del Pueblo comentó sobre este caso y señaló la importancia de la prevención.

Tras los dichos de un allegado de Vanesa, que la mujer que no denunciaba al sujeto porque sotenia que era muy engorroso hacerlo y que nunca resultaba nada, Bañagasta fue contundente: “Qué mensaje le vamos a dar a los que están esperando ser rescatados de tanta violencia ¿no? un mensaje de que no hay esperanza, de que si actúan no saben si van a salir vivos o vivas de esta situación”.

“Una perimetral no salva una vida, lo potencia al agresor”.

Se plantea aquí la falta de una respuesta fehaciente, que si bien se plantea un sistema dual que trabaja con tobillera y botón antipánico, qué sucede cuando la víctima no tiene buena señal o si no tiene un aparato como corresponde para usarlo ante estas situaciones.

 “Tenemos que trabajar en programas de capacitación, trabajar con las personas que son agresores en el trabajo de la ira y en la salud mental que no se lo está haciendo y en el caso de violencia infantil hay que trabajar con los padres”, afirmó.

En la mayoría de los femicidios los victimarios son parejas o exparejas, dejando a la víctima sin poder sentirse segura aún en su hogar, afectando también a los hijos: “Los chicos que sufren la violencia, que ven la violencia, lo muestran en el colegio, en sus actividades extracurriculares y ahí los adultos, las personas que trabajan, que tienen que activar protocolo, no lo hacen. Porque lo toman como un problema familiar, un problema doméstico de puertas para dentro”.

A pesar que en algunos casos sostengan que no hubo denuncia previa, hubo alertas, señales, sostiene Bañagasta: “Tenemos que ver es cómo hacer para prevenir otra muerte, porque lamentablemente hoy fue Vanessa, mañana va a ser otra víctima”.

En el caso de Natalia, comentó que la misma familia dijo que no hubo un acompañamiento de la Justicia, algo que también afecta a los menores que se quedaron sin su madre.

“Nosotros tenemos claro cuál es nuestro objetivo, nuestro trabajo, seguimos para adelante a pesar de que las puertas se cierran porque sabemos que hay vidas que hay que salvar” finalizó.