En su primera jornada, 39 personas – 34 hombres y 5 mujeres – encontraron allí abrigo, contención y un espacio donde resguardarse de las bajas temperaturas.

La noche estuvo marcada por gestos que, aunque simples, resultan fundamentales: una cena caliente – lasaña y budín de pan -, un lugar para descansar y la entrega de kits de higiene personal. Pero, sobre todo, la posibilidad de sentirse cuidados.

El dispositivo no solo ofrece techo, sino también un abordaje integral que incluye acompañamiento social y atención sanitaria.

Detrás de su funcionamiento hay un trabajo articulado entre distintas áreas del Estado provincial y municipal.

Equipos sociales, personal de salud, efectivos de seguridad y agentes municipales sostienen diariamente este espacio que busca dar respuestas concretas a una realidad urgente.

El Hogar de Noche funcionará todos los días hasta la primera semana de septiembre, en el período más crudo del invierno, cuando la vida en la calle se vuelve aún más difícil.

La iniciativa apunta a garantizar un lugar seguro donde pasar la noche, pero también a generar un punto de contacto para acercar ayuda y contención a quienes atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad.

El ingreso es voluntario y desde la organización recordaron que la comunidad puede dar aviso al 911 si detecta personas en situación de calle.

En muchos casos, ese gesto puede marcar la diferencia entre pasar la noche a la intemperie o encontrar un refugio.