El cuerpo del menor fue localizado en un desagüe, a unos 200 metros del sitio donde se produjo el siniestro. Las tareas de rastrillaje fueron sumamente complejas debido a las condiciones del terreno y la escasa visibilidad bajo el agua, lo que obligó a los rescatistas a trabajar principalmente al tacto durante las intensas jornadas de búsqueda.
Para avanzar con el operativo, fue necesario utilizar maquinaria pesada con el objetivo de reducir el caudal del canal y despejar los residuos acumulados que dificultaban las tareas.
En el despliegue participaron diversas fuerzas, incluyendo a la Policía de Río Negro, Prefectura Naval, Defensa Civil, además de buzos y bomberos que contaron con el apoyo de drones para sobrevolar la zona y monitorear el área.
El hecho ocurrió cerca de las 4:30 en las inmediaciones del Puente de Fierro. Tras la caída del automóvil al agua, los padres lograron salir del rodado y ponerse a salvo, pero al notar la ausencia de su hijo, dieron aviso inmediato a las autoridades para iniciar el operativo de rescate. El vehículo quedó parcialmente sumergido y atrapado entre la vegetación del canal, lo que complicó las maniobras iniciales de los equipos de emergencia en un contexto marcado por la oscuridad y la fuerte corriente del sector.
Las autoridades locales confirmaron el triste desenlace una vez que lograron bajar el nivel del agua, permitiendo finalmente el acceso de los rescatistas al punto exacto donde se encontraba el cuerpo. La investigación continúa para determinar las circunstancias precisas del accidente que terminó con la vida del menor en este canal de riego.
