Un indignante episodio sacudió a Salta el pasado lunes, cuando un jubilado salteño quedó postrado en una camilla, a la intemperie y en plena vía pública, en el ingreso de una clínica privada y a la espera de que le habilitaran una cama que el PAMI nunca le garantizó.

Al tomar intervención de oficio, el ministro de Salud de la Provincia, Dr. Federico Mangione, reconoció que el video difundido lo conmovió profundamente, pero advirtió que no es un caso aislado, sino el reflejo de un sistema que hace agua por todos lados.

«El sistema que utiliza el PAMI está obsoleto. El aporte cápita a estas obras sociales no funciona», sentenció el funcionario en declaraciones radiales.

Sin cassette y fiel a su estilo frontal, Mangione expuso cómo operaría el negocio de las prestadoras médicas y el perjuicio directo que sufren los adultos mayores:

«Me parece vergonzoso. El sistema público nuestro funciona a la perfección sino no aguantaría todas las demoras que tiene el obsoleto PAMI. Tiene reclamos a nivel nacional y local. Es un negocio para unos cuantos, y los únicos perjudicados son los mayores», disparó el titular de la cartera sanitaria.

El ministro explicó la trastienda del sistema de riesgo compartido, donde se pagan abultadas sumas mensuales por cápita (cifras estimadas en 16 mil pesos por afiliado multiplicadas por decenas de miles) para que las clínicas privadas atiendan, deriven o provean camas. Sin embargo, lanzó una acusación lapidaria sobre el comportamiento del sector privado:

Asimismo, reveló detalles de la comunicación que mantuvo con los directivos del sanatorio privado tras el escándalo: «El PAMI no tenía camas, por eso no pidieron derivación y terminamos nosotros recibiendo al paciente en el hospital Papa Francisco. El gerente me dijo que le avisaron al PAMI que mandaban un paciente y no teníamos lugar; le dijeron que no lo mandaran y lo mandaron igual», añadió.

El impacto de este vaciamiento recae directamente sobre los hospitales públicos provinciales, que deben absorber el bulto ante la inoperancia de las obras sociales. En esa línea, Mangione lanzó un dato por demás alarmante:

«Tuvimos entre un 45% y un 65% de aumento de atención de pacientes con obra social en los hospitales públicos».

«Las veces que fui a reclamar al PAMI, me odian ahí. Me tienen podrido que me saturen los hospitales y no se hagan cargo. Los privados están mirando para otro lado».

La frase más dura: «El PAMI tiene que tomar medidas. Yo le pegaría una patada y los expulso del sistema al que maltrató a la familia del paciente. Hay que tener empatía con la gente».

Ante semejante cuadro de situación, el ministro confirmó que no se quedarán de brazos cruzados y ya preparan artillería pesada en el plano judicial para frenar la deuda histórica que ahoga al sistema sanitario:

«Estamos iniciando lo legal. OSPRERA también nos debe a dos hospitales 12 mil millones. Cuando peleas un poco me querían pagar 3 mil millones. Se deberá buscar abogados, y que se inicien embargos si es necesario», concluyó con indignación.