Las imágenes del Señor del Milagro dejaron su camarín para ocupar su lugar en el altar mayor de la Catedral Basílica. Entre lágrimas, aplausos y cientos de pañuelos blancos al aire, miles de fieles vivieron uno de los momentos más conmovedores del inicio del tiempo del Milagro.

Apenas comenzó su recorrido, la emoción se hizo sentir en cada rincón del templo. Los pañuelos blancos se levantaron al mismo tiempo, los aplausos rompieron el silencio y muchas personas no pudieron contener las lágrimas frente a una de las imágenes más representativas de la fe salteña.

Con la entronización del Señor y la Virgen del Milagro comienza oficialmente el tiempo del Milagro, una de las expresiones religiosas más importantes del país y la celebración que cada año reúne a miles de peregrinos llegados desde distintos puntos de la provincia y del norte argentino.

Desde este sábado, las sagradas imágenes permanecerán en el altar mayor de la Catedral, donde recibirán durante los próximos días a los fieles que llegarán para agradecer, pedir protección o renovar sus promesas.

Una tradición que nació hace 334 años

El libro oficial de la Novena recuerda que esta celebración tiene su origen en el terremoto de 1692, el hecho que marcó para siempre la historia de Salta y dio nacimiento a la devoción al Señor y la Virgen del Milagro.

Por eso, durante la entronización también comienzan las oraciones tradicionales del Milagro, entre ellas los «Recuerdos», incorporados en 1954, que invitan a renovar la fe y a pedir la protección del Señor del Milagro para el pueblo salteño.

Con ambas imágenes ya entronizadas, la Catedral Basílica se convierte desde hoy en el corazón del Milagro. Durante los próximos días se celebrará la novena y llegarán miles de peregrinos para vivir uno de los acontecimientos más importantes del calendario religioso argentino.

El camino culminará el próximo 15 de septiembre, cuando el Señor y la Virgen del Milagro vuelvan a salir juntos por las calles de la ciudad para renovar, junto a miles de fieles, el histórico Pacto de Fidelidad.