El Gobierno prevé mantener otra reunión con representantes de la Iglesia a mediados de septiembre para avanzar con la organización de la visita del papa León XIV y espera conocer antes la agenda definitiva de actividades. La Casa Rosada también postergó hasta ese momento la definición sobre un eventual feriado o asueto durante la estadía del Pontífice.

En paralelo, el Ejecutivo ya fijó una línea política frente a los discursos que pueda pronunciar León XIV durante su visita. En Nación no esperan una crítica directa contra la gestión y descartan responder públicamente aun si el Papa plantea cuestionamientos.

“No hay que cometer errores ni sobregirarse”, sostienen en la Casa Rosada. La evaluación oficial es que la visita tendrá un tono de celebración, convocará a una gran cantidad de personas y no debería convertirse en un foco de tensión con el Gobierno.

En el Ejecutivo reconocen que el Pontífice mantiene una discursiva centrada en temas sociales, el diálogo y la necesidad de reducir la polarización, pero sostienen que no esperan que apunte específicamente contra la administración de Javier Milei. La instrucción política es evitar cualquier reacción que pueda escalar una diferencia.

“Hasta que no esté la agenda final no lo vamos a decidir”, aseguran en Nación sobre la posibilidad de establecer un día no laborable. En el Gobierno explican que la medida dependerá de cómo quede distribuido el itinerario entre la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y Córdoba y de la magnitud de los actos previstos.