Mientras el ministro de Salud, Federico Mangione, habló del tema, los vecinos advierten que dormir en la vereda o pagarle a un «gestor» para conseguir una atención médica se volvió un trámite habitual. Ante la saturación de la línea 148, conseguir una consulta exige acampar con frío o desembolsar miles de pesos de un bolsillo golpeado por la crisis.
La indignación popular dejó al descubierto una realidad que se vive desde hace años en cada rincón de la provincia y armó el verdadero mapa del negocio clandestino de la salud. Muchos usuarios admitieron que terminan pagando por necesidad y hasta salieron a defender a quienes revenden las filas.
«La mayoría que pedimos que nos saquen el turno somos personas laburadoras que no podemos ir a las 4 de la mañana. Quienes cobran se la rebuscan. Delito son los médicos que te atienden cuando quieren, viven de carpeta médica, dan 3 turnos por día y van tres veces por semana», dijo una mujer.
Las denuncias involucran turnos en grandes nosocomios como el Hospital San Bernardo, el Hospital Papa Francisco y el Hospital Señor del Milagro. En los barrios, la situación es crítica: en el Centro de Salud N° 63, Boulogne Sur Mer, Ceferino, Solidaridad, San Ignacio, La Floresta y Villa Primavera la mafia de los turnos es moneda corriente. En Atocha cobran alrededor de $5.000, mientras que en barrio 20 de Junio el precio para asegurar un lugar llega hasta los $15.000.
El Interior, con tarifas por las nubes: La escasez de especialistas en los departamentos de la provincia elevó los costos a cifras escandalosas. En Embarcación denuncian tarifas descontroladas de hasta $30.000 por turno. En Joaquín V. González se cotizan a $10.000, mientras que en los hospitales de Orán, General Güemes y Metán el acaparamiento de filas a la madrugada es la única vía para llegar al médico.
La problemática trasciende incluso la salud pública. Los vecinos remarcan que la reventa de números para ser atendidos se replica diariamente en dependencias de ANSES, el IPV y los bancos. Sin controles oficiales ni un sistema de turnos digital o telefónico que funcione de verdad, los salteños quedan rehenes de pagar un peaje ilegal o perder el día de trabajo en la vereda.
