El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, trazó nuevamente un diagnóstico complejo sobre la situación política y económica del país, en el que combinó respaldo institucional al gobierno de Javier Milei con fuertes advertencias sobre el impacto del ajuste en las provincias y una crítica frontal a la conducción actual del peronismo.

En una entrevista con La Nación, el mandatario salteño se posicionó como uno de los dirigentes que, pese a las diferencias, decidió “dar gobernabilidad” al Gobierno nacional. “Entendimos que era una responsabilidad cívica acompañar a una administración elegida legítimamente, aun habiendo soportado insultos y situaciones que no eran adecuadas”, sostuvo. Sin embargo, ese acompañamiento no implica un aval sin condiciones. Sáenz advirtió que la relación con la Casa Rosada estuvo marcada por promesas incumplidas y falta de respuestas concretas a los reclamos provinciales. En ese sentido, señaló que hubo recortes en áreas sensibles como transporte, salud, educación e infraestructura, lo que impactó directamente en las finanzas de las provincias. Uno de los ejes más contundentes de su análisis fue la distancia entre los indicadores macroeconómicos y la situación social. “La macro funciona, pero la micro está mal”, sintetizó, al describir un escenario de caída del consumo, falta de inversiones y deterioro del poder adquisitivo. Según explicó, la recaudación nacional lleva meses en descenso y eso repercute en la coparticipación, afectando tanto a provincias como a municipios. “No hay una sola provincia que no esté pasando por un momento crítico”, afirmó, al tiempo que remarcó que los gobiernos locales debieron absorber responsabilidades que antes