
El gobierno iraní activó el nivel de “alerta máxima” para sus Fuerzas Armadas ante la posibilidad de un ataque inminente por parte de Estados Unidos y avanzó en un esquema excepcional de continuidad institucional en caso de que el líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, sea asesinado o desaparezca.
Según reveló el diario estadounidense The New York Times, Teherán comenzó a desplegar misiles y reforzar posiciones estratégicas en el Golfo Pérsico, al tiempo que diseñó un mecanismo de sucesión anticipada. Jamenei habría designado a Ali Larijani como eventual reemplazante en caso de quedar fuera de escena, en un movimiento que busca garantizar estabilidad en el vértice del poder.
De acuerdo con el periódico neoyorquino, la información fue corroborada con seis altos funcionarios iraníes, entre ellos un miembro cercano a la oficina del líder supremo, integrantes de la Guardia Revolucionaria y exdiplomáticos.
La posición de Irán ante un posible ataque de Estados Unidos
La dirigencia iraní considera plausible un escenario de confrontación directa con Washington, incluso mientras continúan las negociaciones con potencias occidentales en torno al programa nuclear.
En el plano operativo, Irán habría emplazado lanzaderas de misiles balísticos en su frontera occidental con Irak, desde donde podría alcanzar territorio israelí. Además, cerró de manera intermitente su espacio aéreo para ensayos misilísticos y realizó maniobras navales en el Golfo Pérsico, incluyendo restricciones temporales en el estratégico estrecho de Ormuz, paso clave para el comercio energético global.
En paralelo, Jamenei endureció el tono frente a Estados Unidos. “El Ejército más poderoso del mundo puede recibir una bofetada que lo incapacite para mantenerse en pie”, advirtió, y amenazó con atacar buques de guerra estadounidenses desplegados en la región.
El plan de contingencia contempla hasta cuatro niveles de reemplazo para cada cargo militar o gubernamental que depende directamente del líder supremo. También se delegaron facultades en un círculo reducido de confianza para garantizar la toma de decisiones si Jamenei quedara incomunicado.
No sería la primera vez que el régimen ensaya mecanismos preventivos. Durante su desaparición pública el pasado junio, en medio de una breve escalada con Israel, Jamenei habría señalado a tres posibles sucesores, aunque sus identidades no trascendieron.
El escenario combina disuasión militar, señales de fortaleza interna y mensajes políticos dirigidos tanto al frente externo como al doméstico, en una coyuntura marcada por la tensión regional y la incertidumbre sobre el rumbo de las conversaciones nucleares.
