El abogado querellante Federico Vanni, representante de la familia, aseguró que el caso presenta «una gravedad institucional que rodea este caso», al recordar que Natalia había denunciado a su expareja en cuatro oportunidades a lo largo de seis años por situaciones de violencia de género.

«Existían prohibiciones de acercamiento que fueron reiteradamente vulneradas, configurando desobediencia judicial en múltiples ocasiones. Pese a ello, el imputado recién ahora fue formalmente imputado también por ese delito», cuestionó el letrado.

Según sostuvo, de haberse atendido adecuadamente las denuncias previas, podrían haberse aplicado medidas más eficaces para proteger a la víctima.

En esta etapa, la querella busca avanzar con la recepción de testimoniales, incluyendo declaraciones de los hijos de la pareja, además de la extracción y análisis del contenido de los teléfonos celulares secuestrados para obtener evidencia digital relevante.

También se prevé la recolección de elementos técnicos y periciales que permitan reconstruir con precisión la dinámica de los hechos.

Por otra parte, desde la querella impulsarán una línea de investigación para esclarecer qué ocurrió con la consigna policial fija que, según se informó, debía garantizar la protección de Natalia Cruz, y si existieron eventuales omisiones en el deber de protección.

El fin de semana fue detenido Orlando Serapio, acusado por el femicidio de Natalia Cruz en Campo Quijano, luego de permanecer prófugo durante dos semanas. Tras su captura, fue imputado formalmente como autor del crimen, en una causa en la que también hay otras dos personas detenidas por encubrimiento.

Desde la defensa de la familia de la docente asesinada adelantaron que solicitarán la prisión preventiva del imputado, mientras avanza la investigación.

La causa continúa bajo investigación mientras la familia exige justicia.