
La caída del poder adquisitivo comenzó a reflejarse en uno de los alimentos más tradicionales de la mesa argentina. En Salta, el consumo de pan registró una baja que oscila entre el 25% y el 30%, según advirtieron desde el sector panadero.
El dato fue confirmado por Daniel Romano, quien explicó que la situación del rubro se volvió cada vez más compleja por la combinación de menor demanda y aumento de costos.
El referente señaló que muchas panaderías atraviesan un escenario delicado.
«Los números oficiales hablan del cierre de pymes. Es una tormenta perfecta porque también hay una caída del consumo del 25% al 30%, mientras que tuvimos aumentos en azúcar y harina», explicó.
Desde el sector señalaron que el incremento en los costos de producción obliga a realizar ajustes periódicos en los precios para poder sostener la actividad.
Romano indicó que, en general, las panaderías aplican subas cada tres o cuatro meses, intentando compensar el impacto de los aumentos en los insumos.
Además, señaló que actualmente cada comercio fija sus propios valores, dependiendo de su estructura de costos.
El dirigente panadero remarcó que la situación se vuelve aún más compleja en el norte del país.
Según explicó, la región históricamente enfrenta mayores dificultades económicas, lo que repercute directamente en el consumo y en la actividad de las pequeñas y medianas panaderías.
