Desde el sector advierten que la reducción de personal podría afectar seriamente el funcionamiento del sistema, la calidad de los pronósticos y la capacidad de respuesta ante fenómenos climáticos severos.

El meteorólogo Edgardo Escobar expresó su preocupación por la situación: “Quedarnos con un 30% menos de personal, ¿cómo podría influir en la prestación? Imagino que será una baja de calidad, seguramente”.

El especialista también alertó sobre posibles consecuencias operativas: “Va a bajar la calidad si llegan a cerrar estaciones meteorológicas. Una estación en un aeropuerto, por ejemplo, no va a brindar los datos necesarios para los vuelos”.

Además, explicó que el funcionamiento del sistema ya es ajustado. “En este momento hay seis meteorólogos, lo mínimo para que funcione según el reglamento”, indicó, y recordó que en ocasiones debían cubrir turnos extensos: “A veces quedábamos cuatro y había que hacer turnos de hasta 18 horas”.

El trabajo meteorológico, remarcó, es constante y clave: “Funciona las 24 horas del día, los 365 días del año. Cada hora se toman datos de temperatura, humedad, presión y vientos, que se transmiten en milésimas de segundos a centros internacionales”.

La medida de fuerza se da en un contexto de fuerte preocupación por el impacto que los recortes podrían tener no solo en el servicio, sino también en áreas sensibles como la seguridad aérea y la prevención de eventos climáticos extremos.