
Después de una jornada cargada de tensión, cruces y maniobras reglamentarias, la Cámara de Diputados aprobó en general la Reforma Laboral con 135 votos afirmativos, 115 negativos y ninguna abstención.
El tratamiento se extendió durante horas y, como se preveía, la definición llegó pasada la medianoche.
Con esta media sanción, el proyecto regresará al Senado para su revisión final.
El debate no se dio en un clima normal. La jornada estuvo marcada por el paro nacional convocado por la CGT y por una movilización de sectores de izquierda hacia el Congreso.
La protesta terminó con incidentes y detenidos en las inmediaciones del Palacio Legislativo, mientras dentro del recinto el intercambio entre oficialismo y oposición subía de tono.
El kirchnerismo intentó frenar el avance del proyecto con una moción para que vuelva a comisión, pero no logró reunir los votos necesarios.
En respuesta, La Libertad Avanza impulsó recortar la lista de oradores para acelerar la votación. Sin embargo, ante la polémica generada, el oficialismo dio marcha atrás y permitió que todos los diputados inscriptos pudieran hablar.
